En la simetría perfecta
del universo infinito
irrumpo yo su quietud
con un lamento, inaudito.
Un grito desesperado
que se desprende del alma
este clamor que malsano
! no se aleja ¡ ! no se aparta ¡
Palidecen ya los labios
con su mueca en agonía
represión de aquellos besos
urgentemente apostados
que precisaron encuentros
por caminos ignorados.
No hubo corum a esos besos
fueron placeres fortuitos
que inanimados fallecen
en la tierra que infecunda
solo agreste polvo ofrece.
Se apaga ya resignada
esa luz que no dio vida,
los besos mal concebidos
han de hallar otra salida,
concluyo que sin amor,
solo amarga hiel destilan.
Gloria Eugenia Lemus
04/02/2011.

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