De veras que es impresionantes esta presentación, saquen el ratito. Vale
Para mí la Novena de Beethoven "me para siempre los pelos de punta" hoy al escuchar esta maravillosa y ÚNICA grabación de este Coro Japonés, pude apreciar las estrofas del poema de Schiller sobre la alegría y la paz entre los hombres, que sería más bien, la alegría de vivir, interpretadas por 10 mil voces. Hace unos días leí que : El 7 de mayo de 1824, en el teatro Karnthnerthor de Viena, acababa de finalizar el estreno de la Novena Sinfonía. Esta tenía una novedad, tenía un movimiento coral de 26 minutos que cerraba la obra. En su final, las voces de ese coro proclamaban la hermandad entre todos los hombres de la Tierra. Muy cerca del director de la orquesta, dándole la espalda al público se encontraba el compositor, de figura baja y rechoncha con una gran melena y vestido con un frac verde. Cuando la Sinfonía finalizó , el público que llenaba la sala hizo una gran ovación pocas veces escuchada en dicho teatro; los aplausos eran atronadores y los bravos aclamaban no sólo al director, a los músicos y a los cantantes por su extraordinaria interpretación, sino que, además, rendían tributo al genial compositor de la obra. La ovación se prolongaba pero el compositor que daba la espalda al público, hojeaba todavía la partitura y parecía estar ausente de la finalización de la obra. Entonces, la contralto Caroline Ungher, lo tomó del brazo y lo volvió hacía el público, para que pudiera apreciar la grandiosa ovación que éste le brindaba por su maravillosa creación. Entonces, como los espectadores sabían de la sordera del genial músico, comenzaron a agitar bufandas y pañuelos blancos, para que él se diera cuenta de la euforía del público que de este modo lo homenajeaba. Ludwig supo entonces que había vencido, en su lucha contra la naturaleza, la cual le había deparado la falla del principal órgano de un músico el oído. La sordera le había privado en sus últimos 15 años del placer de escuchar sus propias composiciones y las voces y los sonidos del mundo. Además, que él antes de empezar la obra, estaba en una pavorosa depresión y que iba a suicidarse, pero una amiga ciega, muy cercana le dijo una tarde, "cuánto daría por ver el atardecer", creo que era un atardecer otoñal, supongo en las cercanías del Rhin. Ello llevo al Maestro a reflexionar y de ahí surgió esta obra maravillosa que es un canto a la vida. Gracias
Nivaria
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