lunes, 7 de mayo de 2012

Por no confiar en su esposo.





A pesar de vivir bien y sin sobresaltos económicos, la vida sexual no funcionaba bien entre el marido y su joven mujer. 
Ella estaba convencida de que su esposo la engañaba con la empleada doméstica.

Para salir de dudas preparó una trampa y atraparlo engañándola. 
Le dio licencia a la empleada sin avisarle a su esposo.

En la noche cuando se iba a la cama, el esposo le contó la historia, que se sentía mal del estómago, por lo que iba a tomar un poco de aire antes de acostarse. 
Cuando el fue al baño, la mujer salió al corredor, subió las escaleras, y se acostó en la cama de la empleada.

Al rato entró el hombre silenciosamente y sin pérdida de tiempo, se metió en la cama y le hizo el amor con gran fogosidad.

Ambos gemían de placer. 
Cuando terminaron, la mujer muy agitada le dice:

- Por cierto no  esperabas encontrarme en esta cama! ¿No es así querido esposo?.
Y encendió la luz

- Sinceramente no, patrona... respondió el jardinero.








A pesar de vivir bien y sin sobresaltos económicos, la vida sexual no funcionaba bien entre el marido y su joven mujer. 
Ella estaba convencida de que su esposo la engañaba con la empleada doméstica.

Para salir de dudas preparó una trampa y atraparlo engañándola. 
Le dio licencia a la empleada sin avisarle a su esposo.

En la noche cuando se iba a la cama, el esposo le contó la historia, que se sentía mal del estómago, por lo que iba a tomar un poco de aire antes de acostarse. 
Cuando el fue al baño, la mujer salió al corredor, subió las escaleras, y se acostó en la cama de la empleada.

Al rato entró el hombre silenciosamente y sin pérdida de tiempo, se metió en la cama y le hizo el amor con gran fogosidad.

Ambos gemían de placer. 
Cuando terminaron, la mujer muy agitada le dice:

- Por cierto no  esperabas encontrarme en esta cama! ¿No es así querido esposo?.
Y encendió la luz

- Sinceramente no, patrona... respondió el jardinero.







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