El Universo no es un lugar. No es un espacio que se construyó para que nosotros lo habitemos. El Universo es energía y sustancia que ha producido vida y nosotros somos parte de esa producción. Las estrellas estaban mucho antes de que nosotros apareciéramos como resultado de la interacción entre la Tierra y el Sol. Entonces, como nos muestra la astrología, no tiene nada de descabellado pensar que humanos y estrellas estamos mutuamente imbricados, que somos dos lógicas vitales implicadas y que poseemos una estructura isomórfica. En la base de esta lógica que planteamos, no debemos olvidar que el Universo es en primera instancia energía y la energía es vibración. De acuerdo a la velocidad de la vibración se crean campos energéticos de diferente intensidad de carga. Cuanto más densa es la carga, cuanto menor es la velocidad de la vibración, aparece la materia. Así, la materia es un plano de la energía.
La Tierra entonces, tiene una determinada vibración energética que posibilita la emergencia de cuerpos, de tejido vivo y sensible, mientras las Estrellas tendrán otras cualidades vibratorias. La materia, el cuerpo, energía en bajo nivel de vibración o en baja velocidad mantiene, por ello, una forma más o menos estable, tendiendo a cerrarse a la captación de energías más sutiles a fin de mantener determinadas formas, que han sido necesarias para la evolución humana, en nichos protectores. Sin embargo, la cualidad vibratoria de las Estrellas, entidades que se autocombustionan para generar energía que entregan al cosmos, es sutil y poderosa y está implicada en nuestros cuerpos aunque no podamos percibirlo.
Fuente: http://www.astrotranspersonal.com.ar/eluniversonoesunlugar.htm

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