Las personas más bellas que he conocido en la vida son aquellas que han pasado muchas pruebas,
muchos dolores y sufrimientos pero a pesar de todo han salido adelante con entereza,
con determinación, con valor, con una sonrisa en el rostro y la esperanza a flor de piel.
Son personas que no juzgan a nadie porque entienden que cada uno lleva su propia historia a cuestas.
No se enojan por tonterías y jamás tratan mal a otro ser humano ni animal sobre la tierra porque aman
la vida por sobre todas las cosas y respetan la sensibilidad de cada alma como la suya propia.
Esas personas son especiales y vale la pena aprender de ellas que el dolor debe
siempre servir para ser un mejor ser humano.



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